La Bruja de Guanajuato capital: la que todos ven pero cuya historia pocos conocen 😱

Guanajuato capital es un pozo de sorpresas, qué duda cabe. Y si a eso le unimos la peculiaridad de sus fachadas, lo que tenemos es una mina de asombrosos detalles bastante curiosos, siendo éstos, los que siempre dotan de identidad a nuestra ciudad.

Realmente había varias formas de nombrar este artículo, quizá más precisas o que aludían a otra realidad, pero con la misma gran esencia de esta historia. Es por ello que al final les dejaremos los otros títulos que habíamos pensado asignar.

Si eres de Guanajuato (aquí naciste y te sigues desarrollando), muy, pero muuuy seguramente le viste los calzones a la famosa bruja que posa, desde 1974, en el balcón del Hotel La Condesa. En esa década, Don Juan Ygnacio de Jesús Morales Camarillo pensó en otorgarle una insignia a su fachada, un verdadero distintivo… y vaya que lo hizo.

Una idea, papel, cartón, resistol, la ropa de su esposa (doña Lupita) y el afán adherirse a la celebración de Día de Muertos, hizo que Don Juan Morales moldeara con sus propias manos la primera bruja, aquella que causó en residentes y visitantes, polifacéticas emociones y diversidad de sentimientos. Niños que pasaban con sus padres, siendo parte de sus pláticas esta bruja. Ahora, esos que fueron niños pasan con sus hijos, platicando sus recuerdos.

Odiada por el gobierno, amada por el pueblo y adorada por Ygnacio Morales

La presencia de este mítico personaje causó molestias a más de una persona. Curiosamente, la esposa del vecino de Don Juan tenía un amplio parecido a esta bruja, y esta vecina (que el nombre se mantendrá anónimo) asumió que era para burlarse de ella. Eso se aclaró y no pasó a más.

Sin embargo, también a los diputados les molestó, pues con varios documentos solicitaban con los sellos del Congreso del Estado que fuera inmediatamente retirada, con el argumento de que daba mal aspecto al entorno urbano; Juan Morales se defendió y nunca la retiró.

Una vez pasada la exigencia del Congreso del Estado, llegó la de Presidencia Municipal. Ahí por el año 2000, exigiendo a través de un oficio, el pago por poder tenerla exhibida. Sin embargo, todos estos absurdos obstáculos nunca inhibieron a la bruja y menos a Don Ygnacio.

Diferentes cuerpos y cabezas, pero desde origen el mismo espíritu

En total han sido cuatro brujas, intercambiando cuerpos, cabezas y demás. Y aquí te presentamos todas:

Esta es la primera, la que hizo el mismo Don Juan Morales, a base de cartonería. Nos comentaron que incluso, hace no mucho encontraron piezas de esta primer figura:

Esta es la segunda, hecha con un maniquí y un motor de lavadora. Conservaba la misma cabeza que la primera:

La tercera conservó el mismo cuerpo que la primera y segunda, pero cambió su cabeza:

Aquí nos detenemos… En el 2010, la tercera bruja sufrió algunos daños que le impidieron seguir sentada en el balcón, es por ello que decidieron darle un descanso mientras la reparaban. Sin embargo, un error de comunicación hizo que esa tercera bruja terminara en la basura, después alguien la tomó y nunca más se supo de ella. Los dueños del hotel hicieron todo por recuperarla, pero no fue posible. Por eso, ese balcón duró siete años sin su bruja, hasta el Cervantino del 2017, específicamente el 24 de octubre. Cuando volvieron a colocar una nueva, con una cabeza que no gustó mucho.

Actualmente ahí está, con una cabeza que de verdad recuerda a la original, y ahí se mantendrá, como un homenaje póstumo a Don Juan Ygnacio…

2 Comentarios

  1. Martha

    Que bueno que regreso La Bruja a du lugar, con todo y sus cambios. Se le extraño todos esos dias de ausencia..

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  2. José Morales

    La primera y la segunda fotografía es la última bruja.
    La tercera fotografía pertenece a una de las primeras brujas con movimiento que efectivamente formada con un mecanismo de lavadora y los primeros miembros de manos y piernas eran compuestos de madera con movimientos de manos y pies hacia arriba y hacia abajo también la cabeza tenía movimiento hacia un lado y hacia el otro, en los ojos y la boca contaban con unos focos de encendían y apagaban con el movimiento y posteriormente si se compró un maniquí que mi padre corto y fue cuando se le puso medias y zapatos a la bruja en la cabeza se le incluyo una peluca de cabello largo y el sombrero se modificó ampliando le el tamaño, esta imagen fué emblemática del centro de Guanajuato, que divertía a propios y extraños, los niños querían verla pero les causaba miedo pero les decían a sus papás que querían ir a verla, en cuanto a los oficios que llegaban del congreso querían quitar la bruja pero la contestación siempre de mi padre era ¿como creen? si la bruja tiene más años que el cervantino y nunca más le pidieron que la quitará.

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