Chely González: el sabor del barrio que preserva la cocina tradicional de Guanajuato

La cocina tradicional de Guanajuato no sólo se resguarda en recetarios antiguos o en festivales gastronómicos, también vive en los puestos de barrio, en las recetas heredadas de generación en generación y en los negocios familiares que sostienen hogares enteros. Así lo demuestra la historia de Maricela González, mejor conocida como Chely González, cocinera tradicional originaria de San Francisco del Rincón.

Su camino comenzó hace 33 años, cuando su madre inició un pequeño negocio como respuesta a una necesidad económica. Pambazos, pozole y patita en vinagre fueron el punto de partida de un proyecto que creció gracias al trabajo constante y al reconocimiento del sabor. Desde entonces, Chely se integró de manera natural a la cocina familiar, impulsada por el gusto y la cercanía con ese oficio que marcaría su vida.

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Hace 11 años, Chely consolidó el legado con su propio espacio, dando continuidad a una tradición que hoy sostiene a toda su familia. Junto a ella trabajan su esposo, su hijo y un sobrino, convirtiendo el negocio en un proyecto de tercera generación. La cocina, además de ser identidad, se transformó en sustento y oportunidad.

El pambazo es el platillo que distingue a San Francisco del Rincón y el eje de su propuesta culinaria. Preparado con un pan especial de la región, más suave y de mayor tamaño, este alimento se ha convertido en un símbolo local, al grado de dar origen al Festival del Pan Bazo, que se celebra cada septiembre como reconocimiento a esta tradición gastronómica. Chely respeta la receta base de frijol y papa, pero también incorpora variantes que el público solicita, manteniendo siempre una cocina cercana y honesta.

Para Chely González, ser cocinera tradicional significó una transformación personal y familiar. En la cocina encontró una salida en momentos difíciles y una forma de sacar adelante a los suyos. Su historia representa a muchas mujeres que, desde la cocina popular, construyen identidad, economía familiar y orgullo comunitario, recordando que cada platillo de Guanajuato guarda historia, esfuerzo y corazón.

6 de marzo de 2026