La ciudad de Salamanca, Guanajuato, vive uno de sus momentos más significativos del año con la celebración en honor al Cristo Negro del Señor del Hospital, una de las devociones más arraigadas del Bajío cuya historia se remonta a más de 466 años.
De acuerdo con la tradición, esta emblemática imagen está rodeada de leyendas que han trascendido generaciones. La más conocida relata que el Cristo cambió su color a negro para ocultarse en la oscuridad y protegerse, un acto simbólico que ha fortalecido la fe de miles de devotos que hoy acuden al Santuario Diocesano del Señor del Hospital.
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Desde el pasado 22 de marzo inició el Novenario, marcando el comienzo de días de preparación espiritual con rezos y la llegada de las primeras peregrinaciones. Se estima que este año más de 170 mil feligreses arriben a Salamanca, muchos de ellos recorriendo a pie o en bicicleta largas distancias, incluso superiores a los 20 kilómetros.

El santuario, ubicado frente al Jardín Constitución, se convierte en el epicentro de esta manifestación religiosa que reúne a peregrinos provenientes de municipios como Irapuato, Valle de Santiago, Jaral del Progreso, Villagrán y Celaya, además de comunidades locales.
Los invito a vivir una Semana Santa con mucho significado y en familia.
— Libia Dennise (@LibiaDennise) March 31, 2026
En Salamanca, estos días se llenan de devoción. La gente camina, canta y levanta sus estandartes para honrar al Cristo Negro del Señor del Hospital, entre agradecimientos, peticiones y promesas que se llevan… pic.twitter.com/fdc2WzqLmf
Entre las tradiciones más destacadas se encuentra la elaboración de un tapete monumental de aserrín en el Andador Revolución, una expresión artística organizada por el Grupo Cultural de la Catrina Salmantina. Este año, los trabajos iniciarán el lunes santo por la tarde y el tapete podrá admirarse hasta la noche del martes santo.
La historia del Cristo Negro también se remonta al periodo entre 1545 y 1560, cuando, según la leyenda, la imagen era llevada por grupos indígenas durante enfrentamientos con los conquistadores. Tras diversos acontecimientos y un largo peregrinar que incluyó su resguardo en Jilotepec, la imagen habría llegado a Salamanca guiada por un sueño divino, donde finalmente se manifestó su destino al aparecer clavada en la tierra un martes santo.
Hoy, la Parroquia del Señor del Hospital no solo es un recinto religioso, sino también un símbolo cultural y turístico que refleja la profunda espiritualidad de la región. Su legado trasciende incluso a espacios museísticos, como la exposición “Memoria de Milagros” en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo, donde se exhibe parte de su historia.














