Este 3 de junio, Dolores Hidalgo celebra 162 años de haber sido elevada a la categoría de ciudad por decreto del presidente Benito Juárez, quien además ordenó la construcción de un monumento en honor al Padre de la Patria en la plaza principal. Esta decisión no solo reconocía el valor simbólico del lugar, sino que consolidaba su papel como Cuna de la Independencia Nacional.
Fue en 1810 cuando, en esta entonces villa del Bajío guanajuatense, el cura Miguel Hidalgo y Costilla lanzó el famoso Grito de Dolores, marcando el inicio de la gesta por la independencia de México. Más de cinco décadas después, en 1863, Juárez oficializó su trascendencia elevándola a ciudad. Posteriormente, en 1948, el presidente Miguel Alemán Valdés ratificó el nombre oficial: Dolores Hidalgo, Cuna de la Independencia Nacional.
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Actualmente, esta emblemática ciudad no solo conserva su espíritu insurgente, sino que ha sabido renovarse como destino turístico y cultural, siendo uno de los seis Pueblos Mágicos del estado de Guanajuato. Sus calles empedradas, iglesias históricas y museos mantienen viva la memoria de la lucha independentista, mientras que su ambiente bohemio, su tradición alfarera y sus famosas nieves artesanales conquistan a visitantes de todo el país.

Desde sus redes sociales, la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo felicitó a los habitantes de Dolores Hidalgo y destacó la herencia cultural de la ciudad, sus sabores únicos y su papel esencial en la identidad guanajuatense:
“Felicidades por tus 162 años de historia, cultura y tradición, en un pueblo que sigue dejando huella en el corazón de México”, escribió.
En Dolores Hidalgo, cada rincón es memoria viva: las haciendas cercanas aún guardan ecos conspiratorios, las plazas resuenan con música tradicional, y la voz eterna de su hijo predilecto, José Alfredo Jiménez, acompaña a locales y viajeros que llegan en busca de historia, serenata y tradición.
Con esta conmemoración, Dolores Hidalgo reafirma su lugar como uno de los destinos históricos más entrañables de México, donde el pasado sigue escribiéndose con orgullo y pasión.














