Guanajuato volvió a vivir una de sus tradiciones más arraigadas con la conmemoración del 469 aniversario de la llegada de la Virgen de Guanajuato, una celebración que cada año reúne a cientos de fieles y visitantes en torno a la historia, la fe y la identidad de la capital guanajuatense.
La jornada incluyó una peregrinación por el camino que, de acuerdo con la tradición, siguieron los españoles encargados de trasladar la imagen hasta Guanajuato en el siglo XVI. El recorrido partió de Yerbabuena y culminó en la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato, acompañada por campanas, música, bandas de guerra y muestras de solidaridad de habitantes que ofrecieron alimentos y bebidas a los peregrinos.
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La tradición recuerda que en 1557 la Corona española destinó la imagen de la Virgen para ser entregada a Guanajuato. La historia popular señala que los encargados de trasladarla se extraviaron en el camino y, tras pedir una señal para encontrar la ruta, unas palomas los condujeron hacia la cañada donde se encontraba la ciudad.
Esta historia, convertida en parte del imaginario cultural guanajuatense, cuenta que la imagen fue colocada sobre un tambor y acompañada por velas mientras sus portadores imploraban una señal. Al amanecer, el vuelo de las aves habría indicado el camino que debían seguir hasta Guanajuato.
La peregrinación se realiza desde hace 19 años, por iniciativa del Abad Juan Rodríguez Alba, y se ha convertido en una tradición que reúne a habitantes de la capital y comunidades cercanas para recordar la llegada de una imagen que forma parte fundamental del patrimonio religioso y cultural de la ciudad.
Como parte de las festividades, este 10 de agosto también se llevó a cabo el tradicional Paso por el Manto en la Basílica Colegiata. Cientos de feligreses locales, así como visitantes nacionales e internacionales, participaron en este rito, que consiste en caminar debajo de la indumentaria textil de gala que viste la imagen.
De acuerdo con la tradición religiosa, este acto representa una petición de protección, salud y consuelo espiritual. Más allá de su significado religioso, la celebración constituye una manifestación de la memoria y las costumbres que han acompañado a Guanajuato durante siglos.
La historia de la imagen también está vinculada con los distintos espacios que la resguardaron a lo largo del tiempo. Tras su llegada a la ciudad, permaneció durante ocho años en la capilla del hospital de indios mexicanos. En 1565 fue trasladada a la capilla del hospital de los indios tarascos, donde permaneció hasta 1696, año en que llegó al recinto que actualmente ocupa la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato.
A 469 años de aquella llegada, la peregrinación mantiene vigente una tradición que forma parte de la identidad de Guanajuato y que permite a habitantes y visitantes acercarse a una historia en la que se entrelazan leyenda, patrimonio, arquitectura y expresiones culturales que han pasado de generación en generación.












