La escencia del viaje
15 de septiembre de 2026

La Casa de los Perros: el enigmático tesoro barroco que resguarda Apaseo el Grande

En el corazón de Apaseo el Grande, existe una construcción donde la historia, la arquitectura y el misterio se encuentran en cada detalle. Se trata del Palacio de Herrera, una joya del barroco churrigueresco del siglo XVIII que, con el paso del tiempo, adoptó entre los habitantes un nombre mucho más singular: la Casa de los Perros.

El sobrenombre tiene su origen en los dos imponentes perros de cantera que custodian el balcón central de su monumental fachada. A estas figuras se suman gárgolas con formas caninas que completan una imagen peculiar, convirtiendo al inmueble en uno de los elementos arquitectónicos más reconocibles de la localidad.

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El palacio fue mandado construir entre 1780 y 1789 por el acaudalado terrateniente Francisco Antonio Fernández de Herrera. Su fachada refleja el esplendor de la arquitectura novohispana, con arcos lobulados, columnas ornamentadas y símbolos asociados al poder de la época, entre ellos el águila bicéfala vinculada con la dinastía de los Habsburgo.

Sin embargo, la historia del inmueble también muestra cómo los espacios pueden transformarse con el paso de los años. Después de la época virreinal, las antiguas salas del palacio dejaron atrás su función original y durante décadas el edificio fue utilizado como almacén de ajos, actividad que se mantuvo hasta 1970.

Hoy, los perros de cantera continúan como silenciosos guardianes de un inmueble que conserva parte de la memoria histórica de Apaseo el Grande. Su interior, sin embargo, permanece cerrado al público después de que un visitante vandalizara antiguas pinturas, motivo por el cual los propietarios particulares decidieron restringir el acceso.

Aunque sus puertas permanecen cerradas, la Casa de los Perros continúa formando parte del paisaje y de la identidad de Apaseo el Grande. Su fachada permite imaginar los distintos capítulos que ha atravesado este inmueble, desde el esplendor novohispano hasta su pasado como almacén, mientras sus singulares guardianes de piedra mantienen vivo uno de los misterios arquitectónicos más llamativos del municipio.

15 de septiembre de 2026