Diego Rivera: a 61 años de su partida

Mundialmente reconocido por sus excelentes dotes para la composición y el colorido en su compleja obra mural, el artista cuevanense Diego Rivera se inspiró en el pasado mexicano y el arte popular para formular una nueva estética de lo “mexicano” en cada una de sus creaciones a gran escala, en las que plasmó una especie de abreviatura pictórica de la historia esencial del hombre.

Rivera, hombre de overol que hizo héroe del muralismo mexicano al pueblo, nació en Guanajuato el 8 de diciembre de 1886 en la calle de Positos, donde vivió los primeros seis años de su vida, y falleció el 24 de noviembre de 1957 a los 71 años

Inició sus estudios en la Academia de San Carlos, donde el paisajista José María Velasco fue su maestro, refirió el director municipal de Cultura y Educación, Jesús Antonio Borja Pérez.

El guanajuatense, autor de 30 mil metros cuadrados de obra mural y pincel del movimiento cubista a su paso por Europa, fue protagonista del proceso artístico que se desarrolló en México después del triunfo revolucionario, tomando el indigenismo como fundamento de la nación.

“[…] Todo lo suyo parecía pesado, lento, tosco, excepto la vívida y brillante inteligencia […]”, escribió Bertram Wolfe en su obra “La fabulosa vida de Diego Rivera” (1972).

En 1957, la Universidad de Guanajuato (UG) preparó y lanzó la primera edición del libro “Diego de Guanajuato”, de Armando Olivares Carrillo (1910-1962), obra reconocida por el muralista como una descripción fiel de su esencia.

“De las toneladas de tinta que se han gastado en mi favor o en mi contra, es ésta la primera vez en que con claridad se piensa y expresa lo que realmente soy: un guanajuatense”, opinó Rivera poco antes de su muerte.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *