San Felipe, conocido con cariño como San Felipe “Torres Mochas” por las torres inconclusas de su emblemática parroquia, se está consolidando como uno de los destinos imperdibles del Bajío gracias a su mezcla única de historia, naturaleza, sabores locales y un ambiente auténtico que conquista a todo aquel que lo visita.
Mientras otros destinos del estado destacan por el turismo masivo, San Felipe ofrece algo cada vez más valioso: una experiencia genuina, tranquila y profundamente mexicana, ideal para quienes buscan escapar del bullicio sin renunciar a la cultura, la arquitectura o la buena comida.
Un viaje al pasado: historia viva en cada rincón
Fundado en el siglo XVI, San Felipe resguarda algunos de los sitios históricos más interesantes del norte de Guanajuato:
- Museo Casa de Hidalgo, conocido como La Francia Chiquita, donde se recuerda el paso del Padre de la Patria por estas tierras.
- El Puente La Quemada, joya colonial ubicada en los terrenos de la ex hacienda de San José de la Quemada.
- El Puente de Calderón, escenario clave de la Independencia con museo y miradores naturales.
Sus calles empedradas, antiguas casonas y plazas tranquilas permiten recorrer siglos de historia a paso lento, disfrutando del encanto sencillo de un pueblo que conserva su identidad.

Una parroquia digna de postal
La Parroquia de San Felipe Neri, con su imponente fachada de cantera rosa, es considerada por muchos como una joya del barroco mexicano. Poco difundida, pero sorprendente para quienes la conocen, es uno de los templos más bellos del estado y el corazón del centro histórico.
Este núcleo urbano mantiene casonas coloniales coloridas, comercios tradicionales y una vida cotidiana que fluye sin prisas, ideal para caminar, fotografiar y conectar con la esencia del Bajío.
Naturaleza y aventura en estado puro
San Felipe es uno de los municipios más grandes de Guanajuato y su vasto territorio ofrece escenarios increíbles para el ecoturismo:
- Parque Ecológico Las Mariposas, perfecto para senderismo, ciclismo, campismo y observación de flora y fauna.
- Cueva Longa, un sitio enigmático en la Sierra del Cubo para exploradores curiosos.
- Caminatas y miradores en la Sierra de Guanajuato, con atardeceres memorables.
- Cercanía con el Cerro del Cubilete y el Cristo Rey, uno de los santuarios más visitados del país.
Los paisajes del norte del estado sorprenden con su fuerza y su tranquilidad, ideales para conectar con la naturaleza.
Mezcal, vino y queso: sabores que enamoran
San Felipe es tierra mezcalera. En la comunidad de Jaral de Berrio se produce uno de los mezcales más famosos y tradicionales de Guanajuato, con un sabor potente y auténtico que vale la pena probar directamente del productor.
Pero eso no es todo. San Felipe también está en la cuna del queso de cabra en el estado.
En ranchos y queserías familiares puedes encontrar:
- Queso adobera
- Ranchero
- Morral
- Untables artesanales
- Quesos añejos con carácter
Además, su ubicación estratégica permite recorrer fácilmente la Ruta del Vino de Guanajuato, con viñedos como Cuna de Tierra o Camino d’Vinos a pocos minutos.
Fiestas con identidad y sabor a pueblo
San Felipe presume tradiciones vivas que llenan de color y música sus calles:
- Feria de la Candelaria (enero-febrero)
- Feria de San Felipe Neri (mayo), con castillo, voladores de Papantla y danzas tradicionales
- Callejoneadas con estudiantina, más íntimas y menos turísticas que en la capital
Son celebraciones que conservan el espíritu del pueblo y permiten al visitante convivir con la comunidad de forma genuina.
Gastronomía que sorprende
El sabor del Bajío aquí se vive intensamente:
- Gorditas de migajas
- Enchiladas de plaza
- Tacos de canasta con pollo en salsa verde
- Postres tradicionales
- Mezcal, queso y vino del municipio y la región
Mercados, fondas y cocinas familiares ofrecen comida deliciosa y económica, con recetas heredadas de generación en generación.













